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NOTICIAS DEL MUNDO AL REV�S
Eduardo Galeano 

20 de junio de 2000

EL CUMPLEA�OS
Llam� a un amigo que vive en Austin, Texas. Era el d�a de su 
cumplea�os, pero la voz no sonaba muy bien.
Esa ma�ana hab�a recibido algunas cartas que le deseaban un feliz 
aniversario y de paso le recordaban, amablemente, su destino final. 
Le ofrec�an un funeral pre-pago, ata�d, velorio, embalsamamiento, 
entierro, cremaci�n, a pagar en cuotas, a precios incre�bles, una 
atenci�n de primera, para que usted no se convierta en un problema 
para sus hijos.

En estos �ltimos a�os, las grandes corporaciones han invadido el ramo 
f�nebre, que antes estaba a cargo de peque�as empresas familiares. 
Pero las cosas no marchan bien. La competencia es dura, y la demanda 
est� estancada o disminuye. Este negocio exige, como todos los 
negocios, un mercado en expansi�n; y en Estados Unidos la gente muere 
poco.

Seg�n Thomas Lynch, director de una empresita de servicios f�nebres 
que hered� de sus abuelos, la tradicional publicidad por 
correspondencia ya no es �til para los negocios en gran escala: las 
corporaciones no tendr�n m�s remedio que invertir un dineral en una 
nueva campa�a publicitaria destinada a que cada ciudadano acepte 
morir dos veces.

EN TU D�A MAM�
En mi casa, en Montevideo, recib� un folleto de ofertas para el D�a 
de la Madre.

Ah� estaba todo lo mejor de lo mejor que uno puede regalar a la 
abnegada autora de sus d�as: Noches tranquilas, muy tranquilas, 
promet�a el folleto, que a precios razonables vend�a alarmas de 
control remoto, sirenas antiv�ndalos, llaves electr�nicas, barreras 
contra todo riesgo, sensores infrarrojos con lente triple y sensores 
magn�ticos para puertas y portones.

LA FELICIDAD
Ya se sabe que el dinero no produce la felicidad, pero tambi�n se 
sabe que produce algo tan parecido que la diferencia es asunto de 
especialistas.

Sin embargo, la peste de la tristeza est� haciendo estragos en los 
pa�ses m�s ricos. Las estad�sticas de la Organizaci�n Mundial de la 
Salud informan que la depresi�n nerviosa es, ahora, diez veces m�s 
frecuente que hace cincuenta a�os en Estados Unidos y en Europa 
Occidental.

Las estad�sticas revelan los vertiginosos cambios ocurridos, en el 
�ltimo medio siglo, en los pr�speros pa�ses que todos quieren imitar. 
Ansiedad de comprar y ser comprado, angustia de perder y ser 
desechado:

en los centros del privilegio, la gente dura m�s, gana m�s y tiene 
m�s, pero se deprime m�s, enloquece m�s, se emborracha m�s, se droga 
m�s, se suicida m�s y mata m�s.

PEDAGOG�A DE LA VIOLENCIA
Seg�n el general Marshall, s�lo dos de cada diez soldados de su 
ej�rcito utilizaban los fusiles durante la Segunda Guerra Mundial. 
Los otros ocho ten�an el arma de adorno. A�os despu�s, en la guerra 
de Vietnam, la realidad era muy otra: nueve de cada diez soldados de 
las tropas invasoras hac�an fuego, y tiraban a matar.

La diferencia estaba en la educaci�n que hab�an recibido. El teniente 
coronel David Grossman, especialista en pedagog�a militar, sostiene 
que el hombre no est� naturalmente inclinado a la violencia. Contra 
lo que se supone, no es nada f�cil ense�ar a matar al pr�jimo. La 
educaci�n para la violencia exige un intenso y prolongado 
adiestramiento, destinado a brutalizar a los soldados y a desmantelar 
sistem�ticamente su sensibilidad humana. Seg�n Grossman, esa 
ense�anza comienza, en los cuarteles, a los dieciocho a�os de edad, 
pero fuera de los cuarteles empieza a los dieciocho meses: la 
televisi�n dicta esos cursos a domicilio.

�Fue como en la tele �declar� el ni�o de seis a�os que asesin� a una 
compa�erita de su edad, en Michigan, en el invierno de este a�o.

LA LIBERTAD DE COMERCIO
Las noticias de rutina no tienen difusi�n. En marzo de este a�o, 
sesenta haitianos se lanzaron hacia las costas de Estados Unidos, en 
un destartalado barquito, con la ilusi�n de ser recibidos como si 
fueran balseros cubanos. 

Nunca llegaron. Los sesenta murieron ahogados en el mar Caribe.

Estos fugitivos de la miseria hab�an sido, todos, cultivadores de 
arroz.

Mucha gente viv�a de eso, en Hait�, hasta que el Fondo Monetario 
Internacional contribuy� al desarrollo de este pobr�simo pa�s, el 
pa�s m�s pobre del hemisferio occidental, prohibiendo los subsidios a 
la producci�n nacional de arroz.

As�, Hait� pas� de pa�s productor a pa�s importador, los agricultores 
del arroz haitiano se convirtieron en mendigos o balseros y Hait� 
pas� a ser, cr�ase o no, uno de los cuatro mercados m�s importantes 
del arroz norteamericano en el mundo. El Fondo Monetario 
Internacional nunca ha prohibido, que se sepa, los enormes subsidios 
a la producci�n de arroz en Estados Unidos. 




�VIVA PUERTO RICO LIBRE Y SOCIALISTA!

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