Este tema de la certificación que ha salido a colación tiene mucha miga.

Su importancia se hace patente principalmente cuando se trabaja para
proyectos de la administración. Cualquier administración es un cliente
con unas características peculiares. Necesitan medir, baremar, poder
justificar ante la ciudadanía con elementos tangibles en que se han
gastado nuestros dineros, cosa que me parece estupenda.

Pero ¿cómo medimos la usabilidad o accesibilidad de un sitio web?
De momento en cuanto a accesibilidad se está imponiendo la herramienta
TAW como un estándar "de facto", con sus virtudes y defectos.
El problema radica en que las PYMES en estos temas van a remolque de la
administración y van sensibilizándose y conociendo poco a poco todos
estos términos y, por mimetismo, adoptando como propias las soluciones
que utilice la administración en cuanto a "certificación" de la
accesibilidad y usabilidad.

Pero cuando nos planteamos hacer un sitio web accesible, ¿para qué tipo
de discapacidades tenemos que plantearnos el desarrollo de la accesibilidad?
Se habla siempre de ACCESIBILIDAD en genérico, como si hubiera un modelo
de discapacitado estándar cuando no es así en absoluto.

Hay discapacitados psíquicos a los que no podemos ofrecer el mismo texto
que a un adulto porque no lo van a entender. Hay discapacitados motores
con muchos grados distintos de dificultad a la hora de navegar en una
interfaz, igual que ocurre con los discapacitados visuales. Los niños
son otro público muy especial...

Lo mismo ocurre con la Usabilidad. ¿Usable para quién? (que por cierto
usable no existe en el diccionario de la RAE y por tanto no es un
término ni accesible ni usable en castellano :D)




Me imagino que la solución más coherente serían las auditorías externas.

Y entonces ¿quién audita al auditor?


Saludos

Jose Manuel
www.trisquel.com




_______________________________________________
altas, bajas y modificaciones:
http://www.cadius.org/lista/opciones.html

Responder a