A mí el hecho de no tener que mantener un montón de código viejo (el cual a veces es poco flexible, como pasaba con KDE 3) solo para retrocompatibilidad y poder en cambio limpiar las cosas e innovar libremente me parece muy groso. Calculo que todo consiste en encontrar el punto de equilibrio, que para algunos está más arriba y para otros, más abajo. Y eso se refleja en la variedad de alternativas que tenemos, algunas más conservadoras y otras más revolucionarias. Tampoco es para estar rehaciendo lo mismo cada pocos meses, se supone que cuando se hacen cambios revolucionarios se toman las medidas necesarias para no tener que hacer otra revolución hasta dentro de mucho (esa fue la idea con KDE 4, por ejemplo).
Después está el tema de la unificación. Que cualquiera pueda crear su propio sistema también es muy groso. Sin embargo me parece preferible aunar esfuerzos siempre que no haya razones de peso para hacer lo contrario, así se logran avances significativos en vez de estar todos haciendo separadamente el mismo trabajo, y se consigue cierta coherencia en el sistema. Este tema se puede abordar por el camino de compartir estándares o por el de compartir código. Por otro lado, no me gusta la postura codigoabiertista de De Icaza, que explicita en la última frase de este párrafo[0]: “Today, the various Linux on the desktops are the best they have ever been. Ubuntu and Unity, Fedora and GnomeShell, RHEL and Gnome 2, Debian and Xfce plus the KDE distros. And yet, we still have four major desktop APIs, and about half a dozen popular and slightly incompatible versions of Linux on the desktop: each with its own curated OS subsystems, with different packaging systems, with different dependencies and slightly different versions of the core libraries. Which works great for pure open source, but not so much for proprietary code.” [0] http://tirania.org/blog/archive/2012/Aug-29.html Saludos, Mariano _______________________________________________ Lugro mailing list [email protected] http://lugro.org.ar/mailman/listinfo/lugro
