En/Je/On 2016-10-14 13:19, javier gil [email protected] [forth-es] escribió / skribis / wrote :
> Los bloques son atractivos porque son simples. Pero, a estas altura, > un archivo de texto es algo mucho más natural. Además, yo no voy a > escribir un Forth en vacío, sino sobre un sistema operativo. Eso me da > la posibilidad de llamar a mi editor desde el entorno, abrir el > archivo, modificarlo, y volver al entorno. Eso es lo más práctico en ese caso. Cuando programo en Gforth uso ficheros de texto, lógicamente. Pero en mi Solo Forth para ZX Spectrum, plataforma que ya solo uso con emuladores, no tendría sentido escribir las fuentes de los programas dentro del propio sistema, ni con ficheros de texto ni con bloques; sería como trabajar con la máquina real, con todo su encanto pero con todas sus limitaciones. Solo Forth usa los sectores de uno de los disquetes para guardar los bloques, y en la librería incluye el clásico editor de bloques de fig-Forth, con comandos. Así, es posible usar Solo Forth en un ZX Spectrum real, como se hacía en su época... Pero el objetivo del sistema es programar para ZX Spectrum usando las ventajas del sistema operativo anfitrión en el que corre el emulador de la máquina. Por ello he desarrollado una solución a medida para mi caso: Edito las fuentes del programa en Forth en formato de texto, con mi editor Vim habitual, después y un convertidor escrito en Gforth (http://programandala.net/es.programa.fsb2.html) las convierte en bloques con los que que a continuación crea una imagen de disquete, incluyendo también los módulos de la librería del sistema Forth que se requieran para el programa. La conversión se gestiona con `make`, con todas las ventajas de un entorno de programación moderno. Después, la compilación de la fuente sí debe realizarse desde el propio sistema Forth, con un simple `1 load`. Es un método mixto para el desarrollo cruzado, y me resulta muy cómodo. -- Marcos Cruz http://programandala.net
