Hola a t...@s,

Coincidimos en que los acontecimientos que están envolviendo a WikiLeaks son
completamente apasionantes desde cualquier punto de vista. La diplomacia,
los medios de comunicación e incluso la propia Internet y todo su ecosistema
se están viendo sacudidos desde los cimientos por una página web creada
aparantemente hace poco 2006, pero que en la Web supone toda una vida.

Julian Assage está llevando hasta el extremo la cultura hacker de la que ha
bebido, aunque esto le haya llevado hacia el abismo, al intentar llevar un
pulso contra el sistema que trata de derrocar. Sólo la evolución de los
acontecimientos nos lleven a considerar a Assange en chivo expiatorio de una
forma de contemplar el mundo, un mundo internet, globalizado e
interconectado, fruto del desarrollo tecnológico actual y que simplemente se
les haya ido de las manos.

WikiLeaks sitúa de nuevo al periodismo como un baluarte del sistema de
comunicación que parece que la Web ha descolocado. Desde el "We the media",
los medios de comunicación quedan desprestigiados por su lentitud, por su
conveniencia con el poder, el periodismo lo reconducirán los ciudadanos. Sin
embargo, actualmente nos encontramos alejados de ese punto. La crisis sitúa
a cada uno en su sitio y los medios de comunicación son todavía los
altavoces del discurso informativo. Son ellos los elegidos por WikiLeaks
para poner en contexto los 250.000 documentos diplomáticos y son ellos los
que los sitúan en contexto. Los periodistas pueden respirar aliviados,
reencontrándose con su futuro. Las personas quedamos relegadas en la mayoría
de los casos a ser filtradores y recomendadores de información a través de
Twitter o Facebook. WikiLeaks necesitaba de los medios para que su mensaje
tuviese el calado necesario.

Pero el acoso a WikiLeaks -ojo que es la primera vez que el Garganta
Profunda es perfectamente visible en un caso de filtración de información de
estas características- se lleva desde los frentes donde nace, Internet, y
puede que ésta se revuelva. Mientras el dominio WikiLeaks.org es
desenchufado por las empresas que lo albergan, como Amazon que decide no
trabajar con ellos, comenzando la migración de la organización virtual para
encontrar asilo en algún país como si se tratase de refugiados políticos
digitales, el último dominio conocido es wikileaks.ch. Además, la asfixia
-ya no personal a su cabeza visible- se acrecenta con el cierre de cuentas
bancarias (PayPal) y la aparente censura informativa (Twitter).

En medio de la tormenta los medios de comunicación siguen con su negocio,
publicando cables sin que nada ni nadie pueda importunarles. Eso sí, jugando
sus cartas y sabiendo qué se puede publicar y qué no. Y mientras el acoso se
centra en la organización filtradora, los internautas deciden luchar contra
el apagón informativo y económico de la misma. Los hackers parecen
organizarse atacando aquellas empresas y organizaciones que parecen apoyar
su censura en un capítulo que todavía no ha acabado y que aumenta de tamaño
cada día.

Completamente apasionante, no sólo por la información filtrada si no
también, por todo lo que está envolviendo a la misma.

--

*MARCOS ROS-MARTÍN*

Web: marcosros.net | Blog:
documentalistaenredado.net<http://www.documentalistaenredado.net/> |
Twitter: @marcos_ros <http://twitter.com/marcos_ros>
_____________________________________
*oratio publicata, res libera est*



El 9 de diciembre de 2010 09:43, Javier Guallar <[email protected]>escribió:

> Estamos asistiendo sin duda a uno de los acontencimientos del año (y
> de nuestra época), y tiene que ver con la difusión y el acceso a la
> información. Pocas veces ha quedado tan claro como con el caso
> Wikileaks la lucha entre la libertad de información, característica
> fundacional del ya no tan nuevo entorno digital de internet, frente al
> intento de control de la información que han ejercido siempre todos
> los poderes.
>
> El acoso legal contra Wikileaks y Assange es una batalla (incruenta?)
> que puede marcar muchas cosas en el futuro. En medio del conflicto, es
> interesante ver el poder de movilización de la Red así como el hecho
> de que los medios de comunicación tradicionales han demostrado también
> cumplir un papel.
>
> El escenario es apasionante, y el resultado final incierto, aunque
> tiendo a creer que internet es muy dificil de silenciar y que si
> callan este Wikileaks, surgirán en el futuro otros, con otros nombres
> y fórmulas. De momento, la corriente de solidaridad internauta con
> Assange es extraordinaria y creciente, y se revela como un contrapoder
> en absoluto despreciable.
>
> Seguiremos atentos, y en la medida de lo posible, ayudando a Wikileaks.
>
> --
> Javier Guallar
> miembro del grupo ThinkEPI
> http://sites.google.com/site/sitiodejavierguallar/
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