A que exatamente você está se referindo agora, Dídimo? Veja abaixo trechos
da famosa entrevista de Heidegger à revista alemã Der Spiegel [grifos meus]:

SPIEGEL: Bien. Pero ahora se plantea la cuestión: ¿puede el individuo
influir aún en esa maraña de necesidades inevitables, o puede influir la
filosofía, o ambos a la vez, en la medida en que la filosofía lleva a una
determinada acción a uno o a muchos individuos?

HEIDEGGER: Con esta pregunta volvemos al comienzo de nuestra conversación.
Si se me permite contestar de manera breve y tal vez un poco tosca, pero
tras una larga reflexión: la filosofía no podrá operar ningún cambio
inmediato en el actual estado de cosas del mundo. Esto vale no sólo para la
filosofía, sino especialmente para todos los esfuerzos y afanes meramente
humanos. Sólo un dios puede aún salvarnos. La única posibilidad de *salvación
*la veo en que preparemos, con el pensamiento y la poesía, una disposición
para la aparición del dios o para su ausencia en el ocaso; dicho toscamente,
que no «estiremos la pata», sino que, si desaparecemos, que desaparezcamos
ante el rostro del dios ausente.

SPIEGEL: ¿Hay una relación entre su pensamiento y la venida de ese dios?
¿Hay entre ellos, a su juicio, una relación causal? ¿Cree Vd. que podemos
traer al dios con el pensamiento?

HEIDEGGER: No podemos traerlo con el pensamiento, lo más que podemos es
preparar la disposición para esperarlo.

SPIEGEL: Pero, ¿podemos ayudar a ello?

HEIDEGGER: Preparar esa disposición sería la primera ayuda. El mundo no es
lo que es y como es por el hombre, pero tampoco puede serlo sin él. Esto
guarda relación, en mi opinión, con que lo que yo denomino «el ser» -usando
una palabra que viene de muy antiguo, equívoca y hoy ya gastada- necesita
del hombre, que el ser no es ser sin que el hombre le sea necesario para su
manifestación, salvaguardia y configuración. La esencia de la técnica la veo
en lo que denomino la «im-posición» (Ge-stell). Este nombre, malentendido
con facilidad por los primeros oyentes, remite lo que dice, rectamente
entendido, a la más íntima historia de la metafísica, que aún hoy determina
nuestra existencia. El imperio de la «im-posición» significa: el hombre está
colocado, requerido y provocado por un poder, que se manifiesta en la
esencia de la técnica. Precisamente en la experiencia de que el hombre está
colocado por algo, que no es él mismo y que no domina, se le muestra la
posibilidad de comprender que el hombre es necesitado por el ser. En lo que
constituye lo más propio de la técnica moderna se oculta justamente la
posibilidad de experimentar el ser necesitado y el estar dispuesto para
estas nuevas posibilidades. Ayudar a comprender esto: el pensamiento no
puede hacer más. La filosofía ha llegado a su fin.

SPIEGEL: En otros tiempos -y no sólo en otros- se ha pensado que de todos
modos la filosofía actúa indirectamente con frecuencia, directamente rara
vez, pero que podría actuar indirectamente muchas veces, que ha ayudado a
que irrumpan nuevas corrientes. Si se piensa, tan sólo entre los alemanes,
en los grandes nombres de Kant, Hegel, hasta Nietzsche, por no mencionar a
Marx, puede comprobarse cómo, mediante rodeos, la filosofía ha tenido un
enorme efecto. ¿Cree Vd. que este efecto de la filosofía ha terminado? Y
cuando Vd. dice que la filosofía ha muerto, que ya no existe, ¿se incluye en
ello la idea de que este efecto de la filosofía, aunque alguna vez se dio,
hoy ya no se da?

HEIDEGGER: Lo acabo de decir: mediante otro pensamiento es posible un efecto
indirecto, pero ninguno directo, como si el pensamiento pudiera ser la causa
de un cambio del estado de cosas del mundo.

SPIEGEL: Discúlpenos, no queremos filosofar, de lo que no somos capaces,
pero estamos en el punto en que convergen política y filosofía, por lo cual
le pedimos que nos perdone, si le arrastramos ahora a un diálogo sobre ello.
Vd. ha dicho exactamente que la filosofía y el individuo no pueden hacer
otra cosa que…

HEIDEGGER: …ese preparar la disposición de mantenerse abiertos para la
llegada o la ausencia del dios. La experiencia de esa ausencia no es algo
negativo, sino *una liberación para el hombre de lo que en Ser y Tiempo
llamé la caída en el ente*. A ese preparar la mencionada disposición
pertenece la reflexión sobre lo que hoy hay.

SPIEGEL: Pero en realidad aún tendría que venir el famoso impulso exterior,
un dios o lo que sea. Así pues, el pensamiento, por su cuenta y bastándose a
sí mismo, ¿ya no puede hoy producir efectos? En otra época los produjo, en
opinión de los que en ella vivían y, creo yo, en la nuestra.

HEIDEGGER: Pero no de forma directa.

SPIEGEL: Hemos nombrado ya a Kant, Hegel y Marx como grandes incitadores.
Pero también de Leibniz han partido impulsos para el desarrollo de la física
moderna y, con ello, para el surgimiento del mundo moderno. Creemos -lo ha
dicho antes- que Vd. no cuenta ya hoy con tales efectos.

HEIDEGGER: En el sentido de la filosofía, ya no. El papel que la filosofía
ha tenido hasta ahora lo han asumido hoy las ciencias. Para esclarecer
suficientemente el «efecto» del pensamiento tendríamos que dilucidar más
detenidamente qué significan aquí efecto y acción de producir. Sería
necesario distinguir cuidadosamente entre ocasión, impulso, fomento, ayuda,
impedimento y cooperación. Pero sólo lograremos la dimensión adecuada para
estas distinciones cuando hayamos dilucidado suficientemente el principio de
razón. La filosofía se disuelve en ciencias particulares: la psicología, la
lógica, la politología.

SPIEGEL: ¿Y quién ocupa ahora el puesto de la filosofía?

HEIDEGGER: La cibernética.

SPIEGEL: ¿O la devoción, que se mantiene abierta?

HEIDEGGER: Pero eso ya no es filosofía.

SPIEGEL: ¿Qué es entonces?

HEIDEGGER: Yo lo llamo el otro pensar.

SPIEGEL: Vd. lo llama el otro pensar. ¿Podría formularlo un poco más
claramente?

HEIDEGGER: ¿Ha pensado Vd. en la frase con la que acaba mi conferencia «La
cuestión de la técnica»: «Preguntar es la devoción del pensamiento»?.

SPIEGEL: Hemos encontrado en el curso sobre Nietzsche una frase iluminadora.
Dice Vd.: «Como en el pensamiento filosófico domina la más alta vinculación
posible, por ello todos los grandes pensadores piensan lo mismo. Pero este
"lo mismo" es tan fundamental y rico que nunca un individuo lo agota, sino
que cada uno se vincula a los otros cada vez más rigurosamente». Sin
embargo, precisamente este edificio filosófico parece, en su opinión, haber
llegado a su fin.

HEIDEGGER: Ha llegado a su fin, pero no ha desaparecido, sino que se hace
presente de nuevo en el diálogo. Todo mi trabajo en los cursos y seminarios
de los últimos treinta años sólo ha sido, en lo fundamental, interpretación
de la filosofía occidental. El retorno a las bases históricas del
pensamiento, repensar las cuestiones todavía no cuestionadas desde la
filosofía griega, no es disolver la tradición. Pero sí afirmo: el modo de
pensar de la metafísica tradicional, que ha acabado con Nietzsche, no ofrece
ya posibilidad alguna de experimentar con el pensamiento la era técnica que
ahora comienza.

SPIEGEL: Hace aproximadamente dos años, en una conversación con un monje
budista, habló Vd. de «un método de pensamiento completamente nuevo, que
sólo sería practicable por pocos hombres». ¿Quería Vd. dar a entender con
ello que sólo muy poca gente puede tener las intuiciones que, a su modo de
ver, son posibles y necesarias?

HEIDEGGER: «Tener» en el sentido absolutamente original de que pueden, de
alguna forma, expresarlas.

SPIEGEL: Sí, pero transmitirlas para su realización es algo que, en ese
diálogo con el budista, no ha expuesto con claridad.

HEIDEGGER: No puedo hacerlo. No sé nada de cómo este pensar «actúa». Puede
ser que hoy el camino del pensamiento conduzca al silencio, para preservarlo
de que, al cabo de un año, sea malvendido. Puede que se necesiten
trescientos años para que «actúe».

SPIEGEL: Lo comprendemos muy bien. Pero como no vamos a vivir dentro de
trescientos años, sino que vivimos aquí y ahora, el silencio nos está
vedado. Nosotros, políticos, semipolíticos, ciudadanos, periodistas, etc.,
tenemos inexcusablemente que tomar decisiones. Con el sistema en el que
vivimos tenemos que organizarnos, que intentar cambiarlo, tenemos que
atisbar la angosta puerta de las reformas, la todavía más angosta puerta de
la revolución. Esperamos ayuda de los filósofos, naturalmente una ayuda
indirecta, mediante rodeos. Y entonces oímos: no puedo ayudaros.

HEIDEGGER: Yo tampoco.

SPIEGEL: Lo cual tiene que descorazonar a los no filósofos.

HEIDEGGER: No puedo, porque las cuestiones son tan difíciles que iría contra
el sentido que la tarea del pensamiento tiene presentarse inmediatamente en
público a predicar y repartir censuras morales. Quizá haya que aventurarse a
decir: al misterio del poder planetario de la esencia impensada de la
técnica corresponde la provisionalidad y la modestia del pensamiento que
intenta meditar sobre eso que permanece impensado.

SPIEGEL: ¿No se cuenta Vd. entre los que, si fueran oídos, indicarían un
camino?

HEIDEGGER: ¡No! No conozco el camino de una transformación inmediata del
actual estado de cosas del mundo, en el supuesto de que tal cosa sea
humanamente posible. Pero me parece que *el pensamiento que yo he intentado
podría despertar la ya mencionada disposición, esclarecerla y fortalecerla*.

SPIEGEL: Una respuesta clara. Pero, ¿puede un pensador lícitamente decir:
esperad, que dentro de trescientos años se nos ocurrirá algo?

HEIDEGGER: No se trata sólo de esperar hasta que, pasados trescientos años,
se le ocurra al hombre algo, sino de, sin pretensiones proféticas, pensar el
futuro a partir de los rasgos decisivos de la época actual, apenas pensados.
El pensar no es pasividad, sino, en sí mismo, la acción que está en diálogo
con el destino del mundo. Me parece que la distinción entre teoría y praxis,
surgida de la metafísica, y la idea de una transmisión entre ambas cierra el
camino a la clara visión de lo que yo entiendo por pensar. Tal vez deba
mencionar aquí mi curso titulado ¿Qué significa pensar?, que apareció en
1954. Es tal vez un signo de nuestra época que sea precisamente éste el
escrito menos leído de todas mis publicaciones.


2008/10/1 Dídimo Matos <[EMAIL PROTECTED]>

>  E como vc justificaria isso a partir do trabalho de Heidegger?
>
> Abraço a todxs*,
> Dídimo Matos
> http://didimomatos.zip.net
>
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