*Don Juan: El fuerte magnetismo de sus relatos me hacen quedarme atrapado en
la narración sin poder desprenderme; Agradecemos que nos permita acompañarlo
con la imaginación. Salud.*

El 1 de mayo de 2010 11:30, Juan Mota <[email protected]> escribió:

>  *Que tal raza: Para todos aquellos que como yo no pudieron salir a pescar
> este fin de semana, quiero compartir con ustedes un fragmento más de las
> tonterías que escribí precisamente en algunas ocasiones como ésta, que me
> tuve que quedar con las ganas de ir a pescar y matar el tiempo de otra
> manera.*
> **
> *Les adivierto que lo que a continuación anexo está bastante extenso y
> poco o nada tiene que ver con la pesca, pues en estas líneas sólo intento
> mostrar "mi lado humano" (por así decirlo), por lo tanto, aquel que no
> quiera leer pen..tonterías en este momento mejor dele "salir", o como dijo
> "Catón", brinquese hasta donde dice FIN..... *
> *Saludos.*
> *JMMM*.
>
> **
>
> *MI NUEVO EMPLEO.*
>
> Los años fueron pasando y con ellos comprendí que había sido una buena
> decisión aceptar aquel empleo, ya que en todo ese tiempo la presa jamás se
> recuperó. La mayoría de mis antiguos compañeros, al igual que yo, se vieron
> obligados a emigrar a diferentes lugares, sólo unos cuantos se quedaron
> deambulando por sus orillas, pescando de manera furtiva para vender algunos
> kilos de pescado ó llevando a pescar de vez en cuando algún turista
> despistado que regresaba y subsistir de esa manera.
>
>
>
> Fueron más de cinco años los que trabajé en esa empresa en los cuales viví
> un poco alejado de mi familia. En ese lapso nació mi tercera y última hija
> la cual hasta el día de hoy siempre me recrimina que no estuve con ella en
> sus primeros años de vida (mismo reproche que yo hice alguna ocasión) sólo
> que los motivos de mi ausencia fueron muy distintos a los que había tenido
> mi padre.
>
>
>
> Por lo regular regresaba a casa los sábados por la tarde ó noche y salía de
> nuevo los lunes en la madrugada, incluso cuando había mucho trabajo eran mi
> esposa y mis hijas las que iban a visitarme, pues yo debía permanecer al
> pendiente de casi un centenar de personas que ahí trabajaban.
>
>
>
> Un día decidí remolcar mi lancha hacia allá pues había llegado a un acuerdo
> con cierta persona que vivía en un ejido cercano, para que por un porcentaje
> de las ganancias trabajara en ella capturando jaiba por el río con unas
> trampas que la empresa nos proporcionaba, bajo la condición de entregar el
> producto ahí mismo. En ese tiempo mis nuevos patrones me propusieron que
> invirtiera también los dólares que aún tenía ahorrados y comprara otra
> lancha más grande para pescar huachinangos y tiburones en alta mar.
>
>
>
> Invertí aquel dinero y compré una lancha de fibra de vidrio de 26 pies
> equipada con un motor también nuevo de 65 caballos de fuerza, la cual
> registré en la capitanía de puertos con el nombre de mi primogénita. A esa
> lancha la equipé con una línea de varios cientos de metros de longitud e
> igual cantidad de anzuelos para la pesca de esas especies. Así mismo
> contraté a dos personas que vivían en una colonia de pescadores cercana
> donde habitaban varias familias que habían emigrado desde de un estado del
> sur a esta región, porque según ellos decían, la pesca era mejor por estos
> rumbos.
>
>
>
> Estas personas eran bastante experimentadas en la pesca de alta mar. El
> capitán de la embarcación era una persona tranquila pese que continuamente
> se drogaba fumando marihuana, porque según  él, de esa manera se daba
> valor para permanecer dos días consecutivos en alta mar en la pequeña
> embarcación, con la incertidumbre de que en cualquier momento los
> sorprendiera algún temporal y los enviara a pique. Según argumentaba, temía
> que se invirtieran los papeles y se convirtieran en presas de los tiburones
> que ellos capturaban, y aunque siempre le respondí que eso era solo un
> desvarío provocado por la misma droga y una forma de justificar su vicio, él
> aseguraba que conocía casos de personas que seguramente habían terminado de
> esa manera, pues sus cuerpos jamás habían sido recuperados después de
> naufragar en el océano.
>
>
>
> Fueron años en los que viví muy tranquilo en la cuestión económica pero al
> parecer de nueva cuenta por la pesca indiscriminada (o la mala suerte que me
> perseguía) por largas temporadas el mar se negó a dar buena pesca. Por
> desgracia la situación fue empeorando cada vez más y en algunas ocasiones el
> producto capturado no alcanzaba a cubrir siquiera los gastos de gasolina y
> carnada.
>
>
>
> Comenzaron épocas de altibajos tanto en lo personal como a nivel empresa y
> viendo el incierto panorama hablé con mis patrones y les dije que deseaba
> renunciar para buscar alternativas en algún otro lado. Mi patrón mexicano me
> propuso que continuara trabajando con él y con gran optimismo dijo que algo
> bueno iba a surgir de todo aquello. Supongo que de alguna forma había
> reconocido mi trabajo realizado durante todo ese tiempo y tenía otros planes
> en los cuales me había incluido.
>
>
>
> A los pocos meses la empresa cerró sus puertas y entonces envié mis dos
> lanchas con un conocido a otro lugar para pescar exclusivamente jaibas. Por
> mi parte, por instrucciones de mi patrón realicé varios viajes al interior
> del país para llevar algunas cargas de camarón y otros productos del mar,
> así mismo con su ayuda tramité mi pasaporte y de esa manera hice varios
> viajes para llevar algunos embarques de pulpa de jaiba al estado de
> Louisiana, de donde era originario mi ahora ex patrón americano.
>
>
>
> En esos viajes que hice a la unión americana mi ex patrón me pidió que me
> hospedara en su casa y después de insistirme varias veces con bastante pena
> acepté. Su casa era verdaderamente una mansión que estaba enclavada en una
> extensa área verde a la cual se llegaba a través de un camino pavimentado
> que tenía grandes árboles por la orilla, un lugar realmente hermoso en
> donde incluso había construido un precioso lago artificial de regular
> tamaño.
>
>
>
> El y toda su familia me trataron como un verdadero huésped. Me llevaron a
> conocer los sitios más interesantes de la hermosa ciudad y también tuve
> oportunidad de saludar a varios de sus amigos, antiguos conocidos míos a
> quienes en diferentes ocasiones había llevado a pescar en la presa en mis
> épocas de guía, hacía para ese entonces ya varios años.
>
>
>
> Todos ellos me trataron también de maravilla y algunos en son de broma y
> algo en serio me dijeron que me quedara y me ofrecieron trabajo, lo cual por
> supuesto no acepté.
>
>
>
> Después de algún tiempo mi nuevo patrón me envió como encargado de una
> pequeña sucursal de otra de sus empresas ubicada en una ciudad cercana y de
> esa manera continué alejado de mi familia un par de años más.
>
>
>
> Al no poder atender mis embarcaciones vendí mi lancha “tiburonera” allá
> mismo y la otra la recogí. A esa lancha la mantuve como reliquia por algunos
> años en mi casa del pueblo con la esperanza de algún día poder usarla, sin
> embargo por la gran carga de trabajo y sobre todo porque la presa
> prácticamente llegó a secarse jamás tuve la oportunidad de hacerlo.
>
>
>
> Mi vida continuó y yo seguí trabajando con la misma dedicación y después de
> tres años trabajando en esa ciudad me enviaron como gerente de la sucursal
> en la capital del estado. Fue en ese tiempo cuando tuve oportunidad de
> regresar de nuevo a aquel hermoso rancho donde había trabajado como peón en
> mi juventud, solo que en ésta ocasión iba acompañando a algunos
> administradores de otras sucursales ubicadas en diferentes ciudades de la
> república, a una reunión meramente de convivencia que teníamos con el
> director general y subdirectores de la compañía, la cual también había ido
> creciendo y consolidándose con el paso de los años.
>
>
>
> Al estar de nuevo en ese lugar de manera inevitable llegaron a mi mente los
> recuerdos de aquella época tan difícil de mi vida y un cúmulo de
> sentimientos encontrados me hicieron reflexionar, pues por una parte sentía
> melancolía y por la otra un gran orgullo y satisfacción de lo que había
> logrado en la vida a pesar de todas mis limitaciones. Sin embargo aquellos
> sitios parecían recordarme también que debía continuar trabajando con la
> misma tenacidad y humildad, pero sobre todo tenía que agradecerle por
> siempre a Dios, porque sin su ayuda jamás lo hubiera conseguido.
>
>
>
> Poco tiempo después tuve también la oportunidad de invitar a mi esposa y
> mis hijas a visitar aquel ranchito donde había nacido. Mi intención era
> mostrarles a detalle los lugares donde había pasado gran parte de mi niñez y
> adolescencia, sin embargo no pude hacerlo como hubiera querido por la simple
> y sencilla razón de que en esa ocasión los sentimientos del corazón
> superaron a la cordura.
>
>
>
> Al llegar al pequeño ranchito sentí algo similar a lo que había
> experimentado la vez anterior, pues al estar ahí se agolparon en mi mente
> muchos recuerdos y de nueva cuenta apareció esa mezcla de sentimientos
> encontrados, sólo que en ésta ocasión me invadió también una profunda
> tristeza la cual al final terminó por doblegar mi orgullo.
>
>
>
> Aunque la fisonomía del lugar era muy distinta de como la había visto por
> última vez debido a que gran parte de la superficie había sido desmontada
> para convertirla en pastizales, aún así podía reconocer cada rincón del
> terreno. En lo que era la placeta del rancho aún se apreciaban claramente
> los cimientos de lo que había sido la casa de la abuela; ahí continuaban
> todavía de pie los frondosos mezquites que habían sido mudos testigos de mis
> juegos y travesuras; también algunos pequeños árboles frutales que había
> sembrado cuando era niño, al igual que yo ahora eran adultos, y muchas cosas
> más por el estilo.
>
>
>
> Sin embargo lo que más me impactó fue ver en ruinas los jacales donde había
> vivido. Al estar frente a ellos y mirarlos en aquellas condiciones sentí de
> pronto un nudo en la garganta y mis ojos se empezaron a llenar de lágrimas.
> Para que mis invitadas no me vieran llorar caminé por una vereda rumbo al
> río, el cual quedaba cerca y al llegar a él me detuve a la orilla de un
> barranco y traté de admirar a la lejanía el mismo paisaje como tantas veces
> lo había hecho en mi niñez, sin embargo aquello resultó contraproducente,
> pues al hacerlo llegaron en cascada más recuerdos los cuales aumentaron la
> opresión que sentía en el pecho, y al no poder aguantarme opté mejor por
> dejar que las lágrimas corrieran libremente.
>
>
>
> Después de unos minutos de desahogo, un poco más tranquilo regresé a donde
> estaba mi familia y continuamos con la visita. Desde ese día decidí que si
> era imposible regresar a vivir a ese rancho por lo menos trataría de pasar
> los últimos años de mi vida en la tranquilidad del pueblo, lo cual pienso
> hacer en un futuro tal vez no muy lejano. En la actualidad estoy trabajando
> para logar ese objetivo y sólo le pido a Dios, como tantas veces lo hice en
> anteriores ocasiones, que por favor me ayude a cumplir otra más de mis
> pequeñas, y esta vez quizás últimas metas.
>
>
>
> El tiempo siguió inexorable su curso y poco después sucedió lo que todos
> sabemos algún día ocurrirá pero la mayoría de las veces nos rehusamos a
> reconocerlo…enfrentarse a la muerte de algunos de sus seres más queridos.
>
>
>
> Cierto día mi padre enfermó de cáncer pulmonar el cual fue detectado en
> estado muy avanzado. Al final su organismo le reclamó de esa manera su vicio
> de toda la vida por el cigarro y después de varios meses de dolorosa agonía
> falleció. Y como dice el refrán que los bienes son para remediar los males,
> me miré en la necesidad de vender mi preciada lancha para costear algunos
> gastos de su enfermedad y funeral.
>
>
>
> Pero aún me faltaba algo más, años después mi madre sufrió una embolia
> cerebral de la cual jamás se recuperó y permaneció más de un año en cama,
> prácticamente en estado vegetal. Estas etapas fueron bastante duras para la
> familia, como dije antes, la agonía de mi padre fue muy dolorosa, sólo
> espero que mi madre no haya sufrido igual durante todo ese tiempo, y si
> acaso fue así, gracias a Dios un día terminó su sufrimiento y se fue a
> descansar con Él.
>
>
>
> Fue precisamente en esos primeros años del nuevo siglo XXI cuando de manera
> inesperada, como en la mitología del Ave Fénix, de entre sus cenizas la
> presa resucitó. Aunque aquella inmensidad que conocimos en sus inicios con
> el tiempo llegó a ser sólo un pequeño charco cuando estuvo a menos del 10
> por ciento de su capacidad, gracias a un temporal de lluvias recuperó su
> nivel a casi la mitad y por consecuencia la pesca de lobina se activó
> nuevamente.
>
>
>
> Cierta ocasión un amigo me invitó a pescar en su lancha y capturamos
> excelentes ejemplares. A diferencia de aquella época cuando la presa estaba
> recién construida la cantidad de lobinas era menor, pero obviamente por sus
> años de antigüedad era mayor la probabilidad de sacar algunas lobinas de
> tamaño trofeo.
>
>
>
> Ahí surgió de nuevo la inquietud de comprar una lancha y meses después
> adquirí una pequeña embarcación de aluminio a la cual bauticé con el nombre
> de mi primera nieta que para ese entonces ya tenía.
>
>
>
> Como en el trabajo había sido ascendido de la gerencia de sucursal a un
> área del nuevo corporativo, ahora tenía suficiente tiempo para pescar sin
> presiones los fines de semana, lo cual por lo regular hacía en compañía de
> mi esposa e hijas, o algunos familiares y amigos cercanos.
>
>
>
> Y se comprobó una vez más aquella frase que dice que lo que bien se aprende
> no se olvida. La intuición de pescador que había desarrollado en aquellos
> años de guía y que tantas satisfacciones me había dado de nueva cuenta salió
> a relucir. Mis acompañantes y yo comenzamos a tener excelentes jornadas de
> pesca y en infinidad de ocasiones hemos logrado capturar lobinas de gran
> tamaño, cuyas fotos y videos de su liberación he presumido con orgullo en
> algunos portales de Internet especializados en la pesca deportiva.
>
>
>
> Con el tiempo cambié mi pequeña lancha de aluminio por una de fibra de
> vidrio mejor equipada y un año después cambié esa embarcación por otra mejor
> hasta llegar a tener en la actualidad una preciosa lancha último modelo, la
> cual espero me acompañe por muchos años. Ahora sólo deseo con ansia que mis
> pequeños nietos crezcan un poco más para enseñarles a pescar y disfrutar en
> su compañía de este hermoso deporte.
>
>
>
> Tal vez ya sea demasiado, sin embargo por enésima vez le pido a Dios que me
> conceda vida y salud para hacer realidad este otro sueño, pues al hacer el
> recuento de todo lo bueno y malo que me ha acontecido en mis años de
> existencia, estoy plenamente convencido que Él es el único que decide y
> tiene… ¡la última palabra!    FIN.
>
>
>
> ----------------------------------------------------
> Bajas, Cambios y Archivo Historico del Foro http://foro.bass-zone.org/
>
----------------------------------------------------
Bajas, Cambios y Archivo Historico del Foro http://foro.bass-zone.org/

Responder a