Hola a todos.

Ante todo, muchas gracias por vuestros comentarios.



Permitidme que conteste a los comentarios por orden para no desmerecer
ningún asunto de los muchos interesantes que han ido apareciendo.



Respecto al primer punto, en el que Daniel Mordecki señalaba:

«(…) Vale la frase de "La mejor interfase es la que no existe", o para
seguir con el ejemplo del avión, mucho mejor que volar es la
teletransportación, donde pienso un lugar y aparezco allí. Hay Usabilidad (y
Accesibilidad) porque hay interfaz, y hay interfaz porque la tecnología no
permite que las cosas reaccionen a nuestros sentimientos y pensamientos sin
intermediarios. El objetivo último es eliminar totalmente la interfaz. (Lo
que haría que nuestro mayor exito automáticamente nos deje sin trabajo, pero
eso es otra historia.)»



Creo que si no existiera un interfaz para esa 'tele-transportación' y
bastara con «pienso un lugar y aparezco allí», el problema no sería viajar,
sino estarse quieto. ;-)

Bromas aparte, y lejos de supuestos futuristas, la interfaz debe existir. Y
se debe percibir. Es una de las características de la accesibilidad. Y no
creo que debamos preocuparnos porque vaya a dejar de ser así.





Sobre el segundo punto:

«2 - Hay problemas obvios, absolutamente obvios, pero muy muy difíciles de
definir con palabras. Es lo que la matemática soluciona con los famosos
axiomas. ¿Qué es un punto? ¿Qué es la cultura?. En este marco, y de nuevo
pido disculpas por adelantado, pero se necesita hablar claro, es muy
dificil, sino imposible definir qué es "ser discapacitado". Pero no deja de
ser obvio en infinidad de situaciones: al manejar un automóvil, al escuchar
el informativo en la televisión, al practicar un deporte no es necesario
definir nada para entender quién es discapacitado. No podemos encarar el
problema de la Accesibilidad jugando con el problema de la definición.»



En mi opinión, (y también tendré que pedir disculpas por adelantado), las
presunciones sobre lo que es la accesibilidad en el ámbito de Internet  son
erróneas, peyorativas, y pecan de soberbia.

Y el problema es que ese supuesto «es para discapacitados» es el que está
devaluando la accesibilidad. Porque es injusto, es una verdad a medias, y es
una equivocación comercial.

Como decía en un comentario anterior, una página no accesible es una página
discapacitada: no llegará al público.



 En el tercer punto, decías, Daniel:

«En cada contexto (interfaz,nivel de la tecnología) se define un público
objetivo al que se dirige la interfaz. (…)»




Un diseño y un desarrollo web se deben a un cliente.

Y «el público objetivo al que se dirige la interfaz» es el público objetivo
de ese cliente.

Y el cliente definirá a su público objetivo en términos que nada tendrán que
ver con la capacidad o calidad de su acceso a Internet.



Daniel, ¿seríamos capaces de definir a priori la calidad de acceso a
Internet según el público objetivo comercial?

Por ejemplo: Una editorial pretende hacer una campaña publicitaria dirigida
a los aficionados a la lectura, entre 20 y 35 años, solteros, deportistas,
con estudios medios, y con animal doméstico… Y una de las acciones será
desarrollar una página web específica.

¿Alguien podría decir en qué condiciones se va a conectar a Internet nuestro
público objetivo definido desde el marketing?





Continuabas comentando:

«(…) Este alcance, asumiendo que está bien definido, determina el esfuerzo
de Usabilidad y Accesibilidad necesario y conveniente. No hay ni una
Usabilidad universal, ni una Accesibilidad universal a la que todo proyecto
deba aspirar.»



Existen unos principios de diseño, (como los de la Gestalt, ley de Fitts,
navaja de Ockham, efecto von Restorff, el diagrama de Gutenberg, etc.), y
unas pautas de accesibilidad (documentadas, catalogadas, y traducidas).

Pueden tomarse como generalidades para las que siempre habrá excepciones.

Pero suponen pautas y reglas que, si bien habrá que adaptar a cada caso
concreto,  han demostrado su validez 'universal'.



Coincido contigo en la idea de que «lo perfecto es enemigo de lo bueno».

Pero es imperdonable renunciar a lo bueno.

¿Hay que hacer un esfuerzo? Sin duda.

¿Merece la pena? Depende de en cuánto quieres que valoren tu trabajo. Pero,
por favor, no denostemos el esfuerzo que hacen otros en materia de
accesibilidad banalizando que se deben a minorías que no forman parte de
nuestro público objetivo.




El último punto de tu correo se podía leer:

«4 - El sitio Web es una aplicación muy particular y tiene un contexto
también particular: amplio alcance, capacitación nula, deseo de resultados
instantáneos. En este marco la Accesibilidad se acerca mucho a la
Usabilidad, y en muchos casos son sinónimos. Pero no se puede universalizar
la conclusión, porque no se puede universalizar el contexto. Hay contextos
tan extendidos como la Web de características distintas. La interfaz del
automóvil, por ejemplo: volante, freno, acelerador, embrague, palanca de
cambios es excelente y ha sobrevivido sin cambios durante casi un siglo,
probando una y otra vez su vigencia (dónde están los automoviles con
joistick?). Es extremadamente usable, pero tiene problemas notorios de
Accesibilidad, que las compañías resuelven con diseños de interfaz
especiales.»


No sé si pretendías concluir que no se puede decir que la accesibilidad y la
usabilidad son lo mismo.

Yo admito las diferencias entre ambas disciplinas. Pero sólo quería señalar
las sinergias entre ambas. Sinergias que se deberían aprovechar.





En relación a los comentarios de Fran:

«(…) para hacerlas más usables requieren trabajos extras, ese trabajo es
tiempo de desarrollo y ese tiempo también lo tiene que afrontar el cliente
interesado. Lo que estaría mal sería presupuestar algo como tal y luego
pasar de eso, lo que digo es que un desarrollo de 200 horas de trabajo puede
pasar a 300, entonces en ese caso que haces? Avisas al cliente? Sólo le
presupuestas una cosa? Es un tema difícil, nosotros presupuestamos basados
en que sean accesibles y usables, pero ciertas interfaces para ser 100%
accesibles requieren realizar versiones de navegación distintas, por ejemplo
la navegación con texto plano de GMail.»



Lo que quise decir en mi comentario es que hay cuestiones que deben ser
irrenunciables. Y los técnicos debemos poner el criterio en el ámbito de
nuestra actividad. No podemos caer en la trampa de presupuestar a base de
recortar aspectos del desarrollo tan importantes como la accesibilidad; la
cual, recordemos, incluye aspectos tan básicos como el de la validez del
código.

Una cuestión que sí debería ser secundaria es la de hacer arreglos
específicos para navegadores concretos o comportamientos no estándar.




Por último, respecto a los comentarios con los que Raúl concluía su
aportación:

«Me parece que, por desgracia, en esto de la informática aún no se ha andado
lo suficiente para poder considerar que hemos llegado a la madurez (la
mayoría de las empresas deben aún madurar y, con ellas, los clientes, no lo
olvidemos). Pero bueno, esperemos que esta madurez acabe llegando..., ¿o
no?»


Uno de los problemas que sufrimos se debe a la percepción de 'gasto' que se
atribuye a la tecnología.
En el mundo empresarial y comercial, las organizaciones distinguen entre lo
que es 'ingreso' y lo que es 'gasto'.
Puede llegar a ser muy frustrante ver cómo se simplifica que la tecnología
es 'gasto'.

Y para que esta percepción cambie, es necesario que se demuestre el valor
que aportan.
Y para poder demostrar el valor que aportan es imprescindible hacer las
cosas bien.
Y antes de abordar un desarrollo es necesario pedir al cliente que
cuantifique el beneficio que espera obtener del mismo. Que sea el propio
cliente quien reconozca unos objetivos de ventaja competitiva.

Creo que es justo reconocer que una parte de culpa se debe a los propios
'informáticos': no hemos sido capaces de vender bien nuestra labor.

No debemos acomplejarnos y rebajar la calidad de nuestro trabajo, porque nos
desacreditará a la hora de demostrar cuánto gana el cliente con ello.

Un proyecto web debería incluir, no sólo un mantenimiento del sitio, sino un
seguimiento a la evolución del mismo en términos de incremento de vistas,
usuarios registrados, formularios cumplimentados, solicitudes de pedido,
posicionamiento en buscadores, etc. Al menos, un mínimo seguimiento a las
estadísticas o logs del sitio que nos permita argumentar que hicimos las
cosas bien, que el gasto fue una inversión, y que la inversión supone
ingresos.



Otro de los problemas de la tecnología, y en Internet es más acusado, es el
hecho de que todo el mundo dice saber lo que quiere, todos son expertos.

Y también aquí debemos poner el criterio. De nuevo, el preguntar al cliente
para qué quiere de la página y qué espera de ella nos ayudarán a darle la
solución sin tener que plegarnos a razones tan peregrinas como 'esto lo he
visto en otra página'.

Al cliente, sus objetivos comerciales. Al diseñador-desarrollador, la
autoridad para disponer los recursos que ayuden a lograrlos.

Así debería ser…





Ánimo a todos.

-miguel
_______________________________________________
altas, bajas y modificaciones:
http://www.cadius.org/lista/opciones.html

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