Querido Juan (y me dirijo a ti porque te contesto a ti, a pesar de que también 
estoy feliz si cualquiera se siente motivado a escribir sobre el tema)

Una de las enseñanzas más importantes que recibí de Luigi Nono (de quien no me 
pretendo alumno, pero sí joven amigo y admirador) es que sostenía con gran 
vehemencia que si el escritor de una obra musical no se sorprendía al 
escucharla, al menos por primera vez, éste no debía ser considerado artista, 
porque un artista de verdad experimenta, un compositor, también, y no podía ser 
que ningún escritor, por sofisticada que fuera su técnica, pudiera prever todos 
y cada uno de los resultados acústicos de su escritura. Si los preveía todos y 
cada uno de antemano, entonces, su trabajo quizá fuera digno de ser catalogado 
como artesanía pero no como arte. Llegaba a decir que un compositor incapaz de 
sorprenderse a la escucha de su propia obra mentía. O bien, no era compositor, 
como pretendía, por no ser artista y no arriesgar nada, o bien no era cierto 
que no se sorprendiera. Esa era la idea y yo continúo pensando como él que el 
arte, en tanto que una forma distinguida de ejercer la libertad, no puede 
someterse a discursos preestablecidos y preconocidos. Es un viaje a la libertad 
a través de la propia mente. Uno debe buscar y mostrar esa libertad, así como 
el camino por el que se llega a conseguirla. Si es que se llega, claro. A mi me 
importa mucho más eso que la permanencia del aura a través de los distintos 
usos que una obra pueda tener. Por esa libertad ensayo las obras en los 
conciertos de tape music. Está suficientmente claro para mi que los niveles 
requeridos por cada una de las partes de una otra electroacústica varían en 
función de los dispositivos que se emplean y de los límites de los espacios 
donde las obras terminan sonando. Para que su mensaje de libertad se canalice 
de la mejor manera. 

Coincido, pues, en la necesidad de redescubrir la obra en cada ejecución. Es 
una necesidad vital; porque cuando una obra no me dice nada nuevo, sea mía o 
no, no quiero escucharla más. No creo que una obra almacenada en algún soporte 
suene igual en todas partes, por supuesto. En casa de alguien, con unos 
altavoces, en un espacio de determinadas dimensiones, condiciones de 
aislamiento y amortiguamiento, y con un determinado uso (vete a saber, puede 
estar cocinando, leyendo o, sólo, escuchando), es evidente que suena distinto 
de cuando la escucha se produce en un espacio grande con otros altavoces y 
otras paredes y gente que se supone reunida para escucharla. 

Para mí, eso no implica que una sea la buena escucha y la otra la mala. Para 
nada. Se trata de distintas formas de gozar de una música. La reproducción de 
una obra en un contexto cualquiera tiene su aura. Pongámonos en el lugar de 
quien se sienta en su butaca a escuchar música con un par de buenos altavoces 
escogidos por él o ella. Quizá no sea un aura que emana únicamente del autor. 
Emana de la confluencia entre las personalidades del autor y del auditor. La 
escucha de esa obra en ese contexto, para esa persona puede tener una 
especificidad que la haga única. Por qué no?  Creo que debemos aceptar eso al 
tiempo que reclamar, informar, mostrar, sugerir, que hay formas más conscientes 
que otras de escuchar y que, en general, el aumento de la consciencia hace a 
los seres humanos más capaces de entender a los demás y, por tanto, al mundo. 

Tampoco está en nuestra mano obligar a nadie a que escuche nuestras obras de 
una manera u otra. Una vez las hemos lanzado al mundo, ahí están para que quien 
quiera emplearlas sin lucrarse a costa de ello lo haga libremente. Desde luego 
que lo que sí podemos hacer es sugerir las formas de escucha. Luego, cada cual 
hará lo que quiera y eso es esencialmente bueno. Soy consciente de lo difícil 
que es convencer al mundo de lo bello que suena el sonido con 8 Genelec de un 
tipo 8 más de otro, 2 de 300 Watt, 8 Mackies, un par de Cabass, 8 Alesis, 8 
altavoces más de gran calidad con un número indeterminado de altavoces. Quien 
haya escuchado un dispositivo similar sabe a qué me estoy refiriendo y sabe que 
la experiencia vale la pena. Tanto más, cuanto más rara sea en su entorno 
habitual . Quien no, quizá piense, como piensan lo políticos culturales de mi 
país (y los de casi todas partes), que estoy loco o que exagero con esto de los 
altavoces, porque los altavoces son altavoces, artilugios para amplificar el 
sonido y que tanto da como se pongan mientras tengan una respuesta 
razonablemente plana. Pero no. Los altavoces son instrumentos musicales que 
requieren ser tratados como tales para estar en disposición de extraer de ellos 
el más sofisticado resultado musical. Así los consideramos en la Orquesta del 
Caos y por eso estamos preparando un taller de espacialización con ese material 
que acabo de citar. 

Lo que no veo para nada necesario es que se graben los conciertos de música 
para altavoces. Aquí aún se graban. Viene la radio y ponen un micro binaural 
que supuestamente debe captar el espacio.... Bueno. Que hagan lo que quieran. 
Mi humilde opinión es que el usuario está suficientemente capacitado por tomar 
el archivo directamente y reproducirlo en su sistema de audio, sea el que sea...

Todo esto son reflexiones en el tiempo de escritura. Por favor, no quisiera que 
nadie las tomara como opiniones cerradas ni intentos de imponer mi parecer. 
Constituyen tan sólo un ejercicio de compartir con todos las ideas que se me 
vienen a la cabeza ante contribuciones tan interesantes.

Abrazo muy fuerte. A todos

José Manuel







El 04/07/2012, a las 19:16, Juan Reyes escribió:

> 
> Estimado Jose Manuel,
> 
> Suelo no expresarme directamente por dejar volar la imaginación cuando se 
> leen ideas interesantes. Pero trataré de ser mas puntual.
> 
> En lo sonoro-musical no creo que ni YuTuve ni SoundCloud sean extensiones al 
> medio auditivo, como si lo podrían ser en lo visual.
> 
> Creo que estoy muy de acuerdo contigo en que los altavoces son nuestro umbral 
> con la música, lo sonoro o cualquier otro tipo estimulo que se perciba por el 
> oído.
> 
> Tiendo a pensar que SoundCloud es la discoteca que ya no cabe en el 
> apartamento, con ventajas pero muchas desventajas también. Esta lejos de ser 
> una nueva forma de percibir sonido.
> 
> Lo que trataba de esbozar va mas por la forma de escuchar. La interpretación 
> de instrumentos en vivo tiene un aura. La grabación de estos instrumentos 
> desde luego que posee otra aura diferente a la original, pero es aura. Sin 
> embargo con el sonido mediatizado se corre el riesgo de des-contextualizar su 
> fuente perdiéndose el aura (algo que sucede literalmente cuando la canción se 
> despoja del texto).
> 
> Recuerdo en uno de los primeros festivales de música contemporánea de Bogotá, 
> cuando Radio Nacional de Colombia mandó la móvil (de última tecnología) a 
> grabar un concierto electroacústico :-) Nosotros sorprendidos inmediatamente 
> respondimos, "acá están las cintas de cuarto de pulgada y los u-matic del 
> concierto; no tienen que grabar!".
> 
> ¿ Como y para qué se va a grabar un concierto electroacústico de obras para 
> altavoces?. Lo que pasa es que en la época y creo todavía hasta cierto punto, 
> la experiencia de repetir el concierto en otro recinto con otros medios es 
> muy difícil y costosa.
> 
> Por lo que tiendo a creer (por aquello del aura entre otras), que los 
> conciertos electroacústicos son "happenings", y ocurren in-situ, en su 
> momento. Quizá por nostalgia (o posesividad),  la gente trata de -'re-crear'- 
> el concierto en su casa con audífonos pero a sabiendas que es una experiencia 
> a-priori y con pre-juicios.
> 
> Quién sabe si con una grabación de un concierto acusmático, una persona que 
> no asistió perciba lo mismo que la que sí estuvo. Similarmente, ¿será que 
> cada ejecución de una obra para cinta suena igual en todos los contextos, 
> cuando el material es el mismo?.
> 
> ¿Por qué en los conciertos de "tape-music", ensayamos las obras?.
> 
> Quizás porque en cada concierto, inclusive desde el punto de vista del 
> compositor, existe la esperanza de algún descubrimiento, de la sorpresa y del 
> azar.
> 
> Saludos,
> 
> --* Juan
> 
>> 
>> Para mi, la cuestión está más en tu última frase : a la gente no
>> parece importarle demasiado el ancho de banda de las señales sonoras.
>> Nuestro trabajo está en sensibilizar a nuestro entorno acerca de las
>> ventajas estéticas de la reproducción del sonido en buenas
>> condiciones. Pero todo eso no tiene que ver con el aura. Es cuestión
>> de condiciones de reproductibilidad técnica, eso sí.
>> 

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