A raíz de lo que comenta Humberto, hago una serie de comentarios sobre
su interesante comentario:

De acuerdo pero...

"Confieso que me siento incapaz de decirle a una empresa de entrada (a la
hora de evangelizar) que voy a rebajar sus costes en X o a aumentar sus
beneficios en tanto."

El discurso del que yo hablaba a la hora de transmitir este mensaje no
era el garantizar cifras. De hecho, no creo que nadie, en ningún
sector, pueda a priori firmar por escrito unos resultados. Estoy
contigo en que uno no debe plantarse delante de un equipo directivo y
decirles "contrátaneme y yo les aumentaré sus ventas en un 35%". A lo
que me refiero es a que se debe comentar que en casos similares a los
de esa compañía, el adoptar ciertas medidas de cierta índole provocó
ciertos resultados. Y en base al conocimiento previo del cliente y al
conocimiento experto del sector de ese cliente que cualquier gerente
que se presente ante ese equipo directivo ha de tener (es decir,
llevar hechos los deberes), esos argumentos ganan peso. Sin embargo,
lo que si que es cierto es que prometer trabajo y cordura en el
desarrollo, no te diferencia del 85% de las compañías que ya habrán
llamado a ese cliente.

" y si alguien tiene una fórmula para calcular eso
de entrada yo voy echando el cierre porque es un ganador seguro."

No hace falta que eches el cierre ;-). Pero te aseguro que la formula
de la que hablas existe desde hace tiempo, y funciona perfectamente en
mercados como USA, UK o Alemania (de hecho, es uno de los grandes
argumentos de ventas de grandes consultoras internacionales a sus
clientes). Se han realizado estimaciones bastante precisas para ver,
por ejemplo, como medidas de usabilidad aplicadas en determinados
campos reducen costes en empresas, por ejemplo de CRM. Y está
cuantificada de manera bastante precisa, aportando la cuantia de ese
ahorro en dolares, a un retorno asociado directamente con la
aplicación de tal o cual medida de usabilidad. Y yo he visto trabajar
y aplicar esa formula en proyectos de cientos de miles de euros sólo
invertidos en usabilidad y como clavaba sus predicciones en cuestiones
de ahorro. Parece mágia, pero es tan real como que dichos proyectos
han existido y yo he trabajado en ellos, por ejemplo en Chicago, o en
Berlín.

"Para mi lo importante es demostrarles que hacer un trabajo de
la manera correcta, sencillamente tiene más sentido que hacerlo de otra
y que eso no tiene porque ser ni significativamente más caro, ni más
largo, ni más engorroso."

En mi modesta (y subjetiva) opinión, eso sigue siendo reincidir en el
como y no en el qué. Si yo fuese uno de esos viejos directivos, un
argumento tal como "hagamos las cosas con sentido y correctamente" es
algo que me sonaría a algo así como "el presuponer el valor en los
soldados". Desgraciadamente, estopy contigo en que el sentido común no
está muy extendido dentro de muchos de esos directivos.

Pero, decididamente, yo apostaría mucho más por un discurso diferente.

Un saludo a todos.

Daniel P. Uriol

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altas, bajas y modificaciones:
http://www.cadius.org/lista/opciones.html

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