Saludos, Juan Carlos.
    Uno de los puntos que m�s suelen chocar a un lego, cuando oye hablar a un 
ling�ista cient�fico o profesional, es �ste: las lenguas no se escriben, s�lo se 
hablan. Un texto no es una lengua, s�lo la representaci�n de una lengua, del mismo 
modo que una partitura no es m�sica. Sin sonido no hay lengua ni hay m�sica.
    Vayamos pues a las lenguas en su oralidad esencial, no a su representaci�n 
escrita, que puede existir o no, y que es totalmente innecesaria para el uso de las 
mismas.
    No hay diferencia esencial, por todo lo que sabemos, entre dos lenguas 
cualesquiera. Lo que acabo de decir viene de la investigaci�n emp�rica, no es una 
afirmaci�n a priori. Cualquier habla en uso real tiene todos los rasgos de cualquier 
otra habla, en grado m�s o menos frecuente y desarrollado. Por ejemplo, el guaran� 
urbano de  Asunci�n (Paraguay) tiene los mismos rasgos que el chino urbano de Shanghai 
(China) o que el maca�sta de Macao (China), o que el suajel� de la isla de Zanz�bar. 
Las diferencias aparecen sobre todo por el vocabulario b�sico, y obviamente tambi�n 
por la estructura de la frase y el repertorio fon�tico. Pero por llamativas que sean 
las diferencias, en los casos m�s extremos, son simplemente usos significativos de 
rasgos que no son significativos en la lengua de comparaci�n. En castellano se 
pronuncian tonos al hablar, pero no diferencian palabras en general (las hablas 
andaluzas s� presentan a veces diferenciaci�n tonal sem�ntica) y en chino hay 
part�culas gramaticalizadas que esbozan conjugaci�n verbal, aparte de lenguas sinenses 
con estructura m�s flexiva o conjugativa que el chino mandar�n oficial en la Rep�blica 
Popular China. De ah� que la formaci�n de lenguas de contacto, en un registro informal 
como las Antillas (haitiano, papiamento, etc�tera) o en un registro formal como el de 
las lenguas planificadas (esperanto, europanto, etc�tera) sea tan f�cil: todo es 
cuesti�n de seleccionar como significativos ciertos rasgos que siempre est�n presentes 
en la cadena f�nica real.
    Desde un punto de vista propiamente ling��stico (o sea, oral) las lenguas 
planificadas auxiliares carecen de toda originalidad tipol�gica; son simplemente 
lenguas de contacto, muy regularizadas y simplificadas.
    El an�lisis estructural, fon�tico, sem�ntico y funcional de las lenguas lleva a 
concluir que son todas meros dialectos m�s o menos inteligibles mutuamente de una sola 
lengua humana para la especie humana, el Homo Sapiens, hombre representado hoy en su 
totalidad (o casi) por la variedad Homo Sapiens Sapiens.
    Dicho esto, te aclarar� un poco tu duda sobre la aparente dialectalizaci�n fuerte 
en las "lenguas poco habladas".
    Todas las lenguas presentan la misma tendencia a su divisi�n en dialectos parcial 
o totalmente ininteligibles entre s�, tanto que se puede cuantificar la tendencia en 
el tiempo y en el espacio; en general, cien quil�metros de distancia o quinientos a�os 
de historia producen dos hablas mutuamente ininteligibles. Las escasas excepciones a 
esta regla tienen una causa transparente y que no genera discusi�n: son las lenguas 
administrativas consecuentes a una gran expansi�n �tnica por colonizaci�n pol�tica, 
militar, econ�mica, cultural, demogr�fica y religiosa; no todos estos factores de 
colonizaci�n se dan siempre juntos, pero tienden a ello. El neerland�s es una de esas 
lenguas, y por ello su grado de dialectalizaci�n es relativamente bajo; es un caso 
frecuente en Europa, probablemente la zona extensa con menor variedad ling��stica del 
mundo.
    Habitualmente el criterio b�sico para diferenciar entre dos dialectos de la misma 
lengua y dos lenguas pr�ximas de la misma familia es la inteligibilidad mutua. Si las 
dos hablas son mutuamente inteligibles, son dos dialectos de la misma lengua, y si en 
general no lo son, se las considera dos lenguas pr�ximas de la misma familia 
ling��stica. Como comprender�s, el criterio es simplemente gradual y utilitario, sin 
pretensiones imposibles de precisi�n y fijeza; las hablas cambian continuamente.
    Por ejemplo, aunque la gran inteligibilidad mutua entre flamenco y holand�s lleva 
a considerar ambas hablas como dialectos del neerland�s, el caso del afric�nder se 
encontrar�a en el l�mite, como el del "castrapo" o "portu�ol" frecuente en la 
pen�nsula ib�rica y en la regi�n amaz�nica. El habla del r�o Eo, mezcla de gallego, 
bable y castellano, puede ser considerada una lengua neolatina o simplemente un 
dialecto muy particular del castellano (o del gallego, o del bable). La introducci�n 
de formas europeas en el afric�nder de un namibio, zimbabuo o sudafricano que quiere 
hablar con un flamenco o con un neerland�s es cosa muy f�cil y fluida, especialmente 
cuando como es frecuente el africano que habla con el europeo ha sido escolarizado en 
contacto con la variante europea de su diasistema ling��stico.
    La densidad dialectal (el �ndice de variabilidad interna) es menor entre las 
lenguas m�s habladas, por la sencilla raz�n de que todas las lenguas muy habladas 
tienen fuerte car�cter administrativo y no servir�an para ello con una fuerte 
variabilidad interna que dificultara su uso en regiones extensas. Esto no las hace 
homog�neas, ni mucho menos; el n�mero de dialectos del castellano es m�s elevado que 
el del corso, y a esto hay que sumar las lenguas o los dialectos de contacto (criollos 
y sabires) que surgen a partir del castellano.
    El corso, como t�picamente en las lenguas europeas sin uso administrativo formal, 
presenta una gran variabilidad territorial, que no impide, sin embargo, reconocer que 
se trata de una habla romance fuertemente homog�nea en general; no hay grandes 
problemas de comunicaci�n oral (en corso) en C�rcega entera. No estamos en el caso de 
las lenguas vascas, ni siquiera en el caso de los dialectos franceses o italianos; es 
una habla, una lengua o un dialecto de tipo neolatino con car�cter marcadamente 
unitario. La topograf�a monta�osa de la isla matiza la afirmaci�n anterior, pero no la 
niega.
    Como es sabido, la anexi�n de C�rcega a Francia coincide poco m�s o menos con la 
Revoluci�n Francesa y la consecuente implantaci�n de un sistema educativo y 
administrativo muy centralizado en el Estado franc�s. C�rcega es monoling�e en corso 
hasta ese momento, empero a partir de ah� se da una t�pica diglosia con el corso como 
lengua en inferioridad, y el incipiente uso escrito del corso queda frenado. Pero 
durante el siglo pasado y hasta hoy se produce un fen�meno de reactivaci�n 
antidigl�tica, de reivindicaci�n cultural del corso, lengua usada aproximadamente por 
la mitad de los isle�os y hoy en crecimiento demogr�fico, sobre todo en crecimiento de 
prestigio, pues la burgues�a corsa ya no suele considerar despectivamente "patois" 
(jerga) al corso, y ha empezado a hablarlo.
    En este contexto te encuentras una gran variedad ortogr�fica en tus textos de 
corso. Lo que ocurre es que no hay una academia centralizadora potente del corso, que 
fije sus formas y su ortograf�a; as�, la influencia de los sistemas ortogr�ficos del 
franc�s y del italiano (toscano) produce variaciones notables, teniendo en cuenta que 
el corso posee rasgos fon�ticos propios. Hoy la ortograf�a del corso es 
predominantemente fon�tica, m�s cercana al estilo del italiano o los vascuences que al 
del franc�s o el irland�s (ortograf�as tremendamente arcaicas, etimologistas y 
antifon�ticas).
    Pero estas variaciones ortogr�ficas no suelen impedir la comprensi�n del corso 
escrito; a fin de cuentas, reflejan en general de modo fon�tico la lengua com�n que se 
habla en C�rcega.
    Recientemente los cambios pol�ticos y sociales (con un fuerte peso nacionalista 
entre la juventud corsa) han llevado a un fen�meno nuevo: la introducci�n del corso 
como lengua administrativa regular en varios sectores sociales, como la universidad, 
la administraci�n regional auton�mica, la prensa y, naturalmente, el lenguaje pol�tico 
o lit�rgico.
    O amicu, � vedeci! (�Amigo, hasta la vista!). Pronunciaci�n: �O amicu, a v�dechi!
    Latinovique

----- Original Message -----

Miguel,

Eso es meterse en berenjenales. �D�nde estableces el l�mite entre un dialecto y otro? 
Tampoco hay tanta diferencia entre holand�s y flamenco, tienen una pronunciaci�n un 
poco diferente, algunas palabrejas distintas, ... Dame entonces un ejemplo de 
dialecto. Lo cierto es que una lengua, cuanto m�s extendida est�, parece tener menos 
dialectos. Por contra, cuanto menor es el n�mero de hablantes, los dialectos parecen 
salir como setas. Por qu� ser�? Tengo un diccionario
corso-franc�s franc�s-corso en el que llegan a aparecer cuatro y hasta cinco formas 
distintas de escribir una misma palabra.

Juan Carlos



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